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Víctimas de eventos traumáticos

Se trata a víctimas de todo tipo de delitos o que han pasado por eventos traumáticos (agresión sexual, violencia de género, violencia familiar, trastorno de estrés post- traumático, etc.). Las víctimas de este tipo de situaciones se suelen encontrar en una situación de desigualdad en el marco de un sistema de relaciones de dominación que tenga o pueda tener como consecuencia un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas de tales actos y la coacción o privación arbitraria de la libertad, tanto si ocurren en el ámbito público como en la vida familiar o personal.

Síntomas:

  • Reacciones de forma defensiva con facilidad
  • Muestran una sumisión explícita con frecuencia
  • Baja autoestima
  • Actitud desconfiada
  • Cargan con las culpas con facilidad
  • Tratan de anticiparse al enfado del maltratador y evitan ciertas preguntas
  • Sienten vergüenza con facilidad

Tipos:

  • Física: La violencia física es aquella que puede ser percibida objetivamente por otros, que más habitualmente deja huellas externas. Es la más visible, y por tanto facilita la toma de conciencia de la víctima.

 

  • Psicológica: La violencia psicológica supone amenazas, insultos, humillaciones, desprecio hacia la propia mujer, desvalorizando su trabajo, sus opiniones… Implica una manipulación en la que incluso la indiferencia o el silencio provocan en ella sentimientos de culpa e indefensión, incrementando el control y la dominación del agresor sobre la víctima, que es el objetivo último de la violencia de género. Dentro de la violencia psicológica podemos encontrar lo que se denomina como violencia económica, en la que el agresor hace lo posible por controlar el acceso de la víctima al dinero, impedirla trabajar de forma remunerada u obligarla a entregarle sus ingresos. También existe una violencia llamada “social” en la que el agresor limita los contactos sociales y familiares de su pareja, aislándola de su entorno y limitando así un apoyo social vital para estos casos.

 

  • Sexual: Se ejerce mediante presiones físicas o psíquicas que pretenden imponer una relación sexual no deseada mediante coacción, intimidación o indefensión.

Tratamiento:

Se abordan las secuelas de los posibles eventos traumáticos sufridos y sus consecuencias. En estos casos se trabaja principalmente la gestión emocional y las estrategias de resolución de conflictos, a continuación se detallan las tres áreas de actuación:

  • Aspectos psicológicos: Permitir el desahogo, escucha activa, tranquilizar, dar seguridad, canalizar y contener sus emociones, mostrar empatía, transmitir esperanza, mostrar un posicionamiento contra la violencia.
  • Ayuda a la acción: Examinar el problema, explorar la violencia, informar de los recursos y derechos, promover la toma de decisiones y valorar el riesgo.
  • Ofrecer seguridad: Alejamiento del agresor, facilitar los recursos de acogida, retorno al hogar, facilitar recursos de autoprotección, sostener una “ruptura evolutiva”.

Además, se considera muy importante trabajar con la víctima para que pueda reestablecer su vida con normalidad y no tenga la necesidad de evitar estímulos asociados al evento traumático. Por otro lado, en los casos de violencia de género, se trabajará la prevención para que la persona no vuelva a caer en relaciones de dependencia, Para este aspecto se tratan tres pilares fundamentales: la sobrecarga del rol de la mujer, la desvalorización y la culpa.